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Cómo convertir maíz en carne: eficiencia ganadera y agricultura integrada en un feedlot de Oncativo

Cómo convertir maíz en carne: eficiencia ganadera y agricultura integrada en un feedlot de Oncativo

08 Oct 2026Categoria 1
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El IPCVA realizó una nueva Jornada a Campo el establecimiento Don Celeste, con participación del INTA.

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La integración entre agricultura y ganadería fue el eje de la Jornada a Campo que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) realizó en el establecimiento Don Celeste, ubicado en la zona de Oncativo y Colonia Almada, en el centro de Córdoba. Bajo el lema “Ganadería recargada: cómo convertir grano a carne de manera simple, rentable y lista para el mundo”, el encuentro reunió a más de 400 productores, técnicos y referentes de la cadena, con la participación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

 

El establecimiento tiene una historia vinculada con la producción mixta. Su titular, Richard Resiale, explicó que el campo pertenece a su familia desde 1916, cuando su abuelo llegó desde Italia. Desde entonces, señaló, “siempre el campo fue agrícola-ganadero” y la presencia de hacienda se mantuvo incluso durante períodos de dificultades económicas.

 

La experiencia que se mostró durante la jornada incluyó el desarrollo de la ganadería junto con la agricultura, con especial atención al feedlot y al manejo del estiércol.

 

El programa contempló exposiciones sobre mercados y agregado de valor, la normativa europea contra la deforestación (EUDR 1115), valorización agronómica del estiércol, trazabilidad electrónica, conservación de burlanda, pastoreo de lotes agrícolas y modelos productivos de carne y maíz bajos en carbono.

 

Durante el recorrido a campo hubo distintas paradas para observar aspectos concretos del manejo. Una estuvo dedicada a “La importancia de un manejo integral en feedlot”, a cargo del ingeniero agrónomo José Sisto, especialista en nutrición bovina y asesor técnico de VS Oncativo S.A. La otra fue “Recorriendo el corral: qué mirar y por qué”, con la participación de la ingeniera agrónoma Analía Echeverría, del INTA EEA Manfredi.

 

En la apertura, la presidenta de la Federación Agraria Argentina, Andrea Sarnari, destacó el papel de la ganadería como actividad generadora de arraigo y empleo en el interior productivo. “Donde hay una vaca hay una persona cuidando y detrás está la familia”. Sarnari convocó a los productores a aprovechar el actual contexto de precios para invertir y mejorar la infraestructura de los establecimientos. También remarcó el aporte del IPCVA al conocimiento y a la incorporación de tecnologías y experiencias. “Nunca nos vamos a salvar solos, la salida es colectiva”, dijo apuntando al trabajo conjunto entre los distintos actores de la cadena cárnica.

 

Ulises ‘Chito’ Forte, ex presidente y actual consejero del IPCVA ponderó la articulación entre los sectores público y privado y destacó también el papel del Instituto en la apertura y consolidación de mercados, especialmente la novedad de la reapertura del mercado japonés, que consideró “una gran vidriera” para la sanidad ganadera de Argentina. En tanto, recordó que el mercado interno, que absorbe alrededor del 70% de la producción, debe mantenerse fortalecido. En ese marco, valoró las Jornadas a Campo como espacios de incorporación de conocimiento y sostuvo que “articulando lo público de lo privado aparecen los resultados”.

 

A su turno, Matías Martiarena, consejero del IPCVA, destacó la necesidad de revitalizar las herramientas disponibles para los productores y ubicó al Instituto entre ellas, aun cuando se trate de una institución cuyo funcionamiento pueda resultar “abstracto” para parte del sector. Enumeró que el Instituto contribuyó a posicionar a la carne argentina entre las de mayor reconocimiento internacional y remarcó que la promoción es necesaria porque “la carne no se vende sola”.

 

Finalmente, el director del INTA Manfredi, Ariel Odorizzi, afirmó que el organismo atraviesa “un proceso de reordenamiento profundo” para “estar a la altura” de las necesidades de la ganadería. En ese sentido, planteó la necesidad de adaptar la estructura y continuar acompañando y organizando las capacidades del organismo para responder a las demandas del sector productivo. “Siempre estamos a disposición de que crezca el sector”, sostuvo.

 

Durante el recorrido a campo se desarrollaron distintas estaciones destinadas a observar aspectos concretos del manejo. Una de ellas estuvo dedicada a “La importancia de un manejo integral en feedlot”, a cargo del ingeniero agrónomo José Sisto, especialista en nutrición bovina y asesor técnico de VS Oncativo S.A. Otra de las paradas fue “Recorriendo el corral: qué mirar y por qué”, con la participación de la ingeniera agrónoma Analía Echeverría, del INTA EEA Manfredi.

Don Celeste

 

“Desde el inicio siempre fue agrícola-ganadero”, comentó Richard sobre el establecimiento que pertenece a la familia Resiale desde 1916. 

 

Trabajan sobre unas 550 hectáreas, de las cuales la superficie agrícola se distribuye en 60% para maíz y 40% para soja. La particularidad es que casi todo el cereal se usa para “transformarlo en carne en el corral”, destinando 20% a picado y el resto se cosecha como grano húmedo y grano seco. A esa producción propia se agregan rollos de alfalfa, burlanda y núcleos vitamínicos para conformar una dieta equilibrada.

 

El esquema ganadero es de invernada y terminación a corral. La hacienda se compra, por lo que el establecimiento no desarrolla una etapa de cría propia. La producción se desarrolla en 2 ciclos anuales y, al tratarse de una zona predominantemente agrícola, no existe una etapa de pastoreo: “A pasto no tenemos nada”.

 

A pesar de que la coyuntura pasa hoy porque “la invernada está cara, comparada con el precio del gordo”; la ecuación productiva les continúa cerrando bajo una condición importante: “hay que ser muy eficiente en la conversión y ver la calidad que uno compra. Comprando buena calidad siempre hay mejor conversión”, sentenció Resiale.

 

En la recría, los animales están logrando ganancias de 900 gramos diarios, con un consumo equivalente a 3% del peso vivo. La eficiencia de alimentación resulta así “un componente central del modelo”, particularmente en un sistema donde el grano producido por la agricultura constituye la principal fuente energética para la hacienda.

 

La integración entre las dos actividades también se expresa en el destino del estiércol. Todos los años se realiza la limpieza de los corrales y el material retirado se aplica sobre los lotes agrícolas. El objetivo es recuperar parte de los nutrientes generados en el proceso de engorde y devolverlos al suelo.

 

Esa tarea está vinculada con otra actividad de la familia: las hijas Paula y Julieta, ambas ingenieras agrónomas, manejan la parte agrícola y cuentan con un laboratorio agropecuario en el que realizan análisis de suelo, semillas, agua y forraje. “Estamos teniendo muy buen resultado agronómico gracias al seguimiento que hacen en el laboratorio. Tenemos muy buena fertilidad en el suelo manteniendo todos los nutrientes”.

 

El manejo de los corrales está a cargo de su hijo Franco, junto con un nutricionista y un veterinario. A la estructura familiar se suman tres empleados que forman parte del equipo de trabajo. “Donde hay vacas, se une la familia. Y es una pasión”, concluyó el productor.

 

Desde la Federación Agraria, se destacó el caso de Don Celeste como un ejemplo de agregado de valor en origen y de desarrollo de una producción de carne que puede abastecer al mercado interno y llegar a la exportación. 

 

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