
El 17 de septiembre, el restaurante El Central, en La Rural de Palermo, fue sede de la segunda edición del Campeonato Mundial de Carnes (CMDC), una competencia internacional que reunió más de 200 muestras.
La particularidad del certamen estuvo en cómo se evaluó cada carne: a ciegas, sin conocer su procedencia, establecimiento, raza o sistema productivo. Todas las muestras llegaron a los jurados sin sal y bajo un protocolo de cocción estandarizado. La evaluación se concentró en tres atributos concretos: terneza, jugosidad e intensidad de sabor.
El IPCVA participó del evento e integró el jurado junto con sommeliers de carne, chefs, restaurateurs, especialistas internacionales y consumidores. Parte de las evaluaciones se realizó previamente en 19 restaurantes del país durante la Semana de la Calidad y la instancia final tuvo lugar en La Rural.
¿Por qué es relevante una evaluación de estas características para la carne argentina?
Porque al quitar la marca, el origen y cualquier referencia previa, el producto queda frente al consumidor por lo que efectivamente ofrece en el plato. Y detrás de esa experiencia hay mucho más que una buena cocción.
La calidad comienza a construirse en el campo. Intervienen la genética, la alimentación, el ritmo y los días de terminación, la sanidad y el manejo de los animales. Continúa durante las etapas previas a la faena y sigue en el frigorífico, con procesos como el enfriado y la maduración.
Por eso, un resultado destacado en una competencia de estas características no es producto del azar. Es la expresión final de decisiones técnicas, inversión, conocimiento y trabajo sostenido.
Los resultados de 2026 dejaron una fuerte presencia argentina. Cabaña Las Lilas obtuvo el oro en bife ancho de animales terminados a pasto y Estancia Don Beto se impuso en bife angosto de animales terminados a grano. Los otros dos oros fueron para Establecimiento Las Piedras, de Uruguay.
Además, Frigorar, Estancia Caldenes y Estancia Don Romeo consiguieron medallas de plata, mientras que La Negra Agropecuaria, Estancia El Chajá, Cabaña Las Lilas y Comercializadora Morris obtuvieron los cuatro bronces.
Así, nueve de los doce lugares correspondientes a oro, plata y bronce fueron ocupados por carnes argentinas. Y hubo reconocimientos tanto para sistemas pastoriles como para terminaciones a grano: una señal de que no existe un único camino para construir calidad, sino distintos sistemas capaces de alcanzarla cuando existe consistencia en las decisiones.
El empate en medallas de oro con Uruguay también muestra que la comparación regional es exigente y que sostener una posición de calidad requiere continuar mejorando.
Cada medalla tiene un mérito concreto y corresponde a los establecimientos, frigoríficos y equipos profesionales que trabajaron para obtenerla. Pero estos resultados también generan un valor que trasciende a cada ganador: aportan evidencia, bajo un mismo protocolo y frente a carnes de otros orígenes, a la reputación de la carne argentina.
Desde el IPCVA felicitamos a los establecimientos, frigoríficos y equipos profesionales reconocidos en esta edición por el enorme trabajo que hay detrás de cada resultado, y celebramos que la carne argentina vuelva a demostrar su calidad frente a una evaluación independiente y a ciegas.
Estos reconocimientos contribuyen a seguir construyendo la reputación de nuestras carnes. Desde el IPCVA trabajamos activamente para promoverlas, comunicar sus atributos y fortalecer su posicionamiento en los mercados, acompañando el esfuerzo de toda una cadena que busca llevar cada vez más carne argentina a los consumidores del mundo.



